16 Jun 2010 | 4:11 pm

-Al parecer la cosa se está poniendo fea aquí en Sudáfrica por los asaltos. La nueva decisión de periodistas franceses ha sido contratar a guardaespaldas para que los cuiden de los ladrones.
 
-Pero esto es como en Honduras: es de buena o mala suerte. Delincuentes hay en todos lados. Hasta el momento no he visto nada raro y eso que he andado en algunos lugares donde “le truena”.
 
-Y hablando de seguridad, parece que al viceministro Armando Calidonio le está lloviendo duro porque se vino a “trabajar” hasta África para cuidar a la Selección Nacional.
 
-Dice Delmer que en la madrugada se despertó creyendo que estaba en plena tercera guerra mundial. Pero la metralleta era mi estómago, pues me había comido un enorme pedazo de carne y me cayó pesado. ¡Bum!
 
SIN MICROFONO

-Henry Marvin Cabrera no encontraba el micrófono para preguntarle a Marcelo Bielsa. Entonces hizo la interrogante a viva voz. El comentarista de la América tiene tremendo vozarrón.
 
-El DT de Chile le dijo: “No era necesario que usaras el micrófono. Con esa voz yo hubiera entrenado al Real Madrid, ja, ja, ja”.
 
-Un periodista inglés de televisión me pidió que le confirmara si el que salía en unas tomas era David Suazo. “No”, le dije. “Éste que sale es Maynor Figueroa”. Y el chelito dijo: “Oh, shit”. (¡Mierda!).

HABLAN DE RAMBO
 
-Realmente la gente en Honduras habla papadas. Ahora es que Julio César de León no está lesionado, sino que es un problema de indisciplina. ¿Y las radiografías? ¿Entonces Reinaldo Rueda, los médicos, todos los jugadores y la FIFA se van a prestar a esto?
 
-Sólo un idiota puede decir eso. A Julito lo revisaron dos doctores de la Fifa y esta gente es súper estricta. Aquí lo que ha habido es pura mala suerte, nada más. Asegurar otras cosas es chismografía barata. Yo le pido a los periodistas que sea más profesionales y no estén lanzando versiones llenas de maldad.
 
-Carlos Pavón no desaprovecha oportunidad para molestar a Salvador Nasralla. Ayer le volvió a gritar “¡Salvatore!”. Y David Suazo, muerto de risa, gritaba “¡Tenemos portero!”. Salvador se acercó a los jugadores y le quitó unos anteojos piqueteros a Pavón.
 
-El que anda con el motor al cien es don Julio Núñez, quien ayer caminó con el Tigre Luján varios kilómetros del estadio hasta el hotel en el que están durmiendo.

El del “¡Aguanta, corazón!” caminó casi una hora. ¿Se habrá puesto manteca de coyote en las canillas?

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9 Jun 2010 | 11:07 am

-A los sudafricanos no les cae nada en gracia que en el resto del mundo digan que aquí sólo hay leones y hombres en taparrabos.

-“Yo jamás he visto un león en mi vida. Otros deben ir al zoológico, pero hay gente que cree que en África los leones saltan de los matorrales y se comen a la gente”, dice Samuel Mafikeng.

-Ayer pegué con tubo. Por eso dicen que no hay feo sin gracia. Pero me porté a la altura.

-Una morenita, guapa, eso sí, me metió plática en un centro comercial. Todo comenzó porque Vusi, nuestro guía, tuvo que ir al baño.

-“No se vayan a ir, muchachos, se pueden perder”, dijo Vusi. Y luego, volteando a ver a la muchacha, dijo: “Bueno, ella los puede cuidar”.

-La muchacha respondió con una sonrisa: “Oh, por supuesto… Quedan en buenas manos”.

-Platicamos y cuando míster Vusi apareció al rato, me preguntó si le había pedido el número de celular a la muchacha. “No”, respondí. “Oh, Óscar, Óscar, me has decepcionado”.

LO CONFUNDEN CON COBRADOR

-A Delmer lo confundieron como pasajero ayer cuando hacíamos el reportaje en un rapidito.

-Como él iba adelante tomando fotos, un pasajero que se acababa de subir le tocó el hombro y le pidió que le diera el dinero al conductor.

-Delmer agarró el dinero y se lo regresó de inmediato. Delmer me cuenta que creyó que lo estaban confundiendo con el cobrador. Luego nos explicaron que la costumbre en Sudáfrica es que el pasajero que va adelante debe darle el dinero al chofer.

-Fui a comprar un refresco a una tiendita y empecé a buscar monedas para pagar, pues sólo andaba billetes grandes. La muchacha que atendía me dijo: “Será un honor para mí pagar por usted”.

-Me negué y según me dijo Vusi, nuestro guía, la muchacha se había resentido. “Te vio en un aprieto y quiso ayudarte y dijiste que no”, me dijo.

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7 Jun 2010 | 5:06 pm

¿Qué será lo que quiere el negro?

Delmer y yo nos llevamos semejante susto al abordar un taxi conducido por un gordito con cara de yo no fui.

A mitad de camino se detuvo y de repente, entró un pequeño nene con brazos de boxeador y se acomodó en el asiento del copiloto.

-Lo primero que pensé fue: “A la gran p… Ya nos asaltaron”. Delmer pensó lo mismo y se puso pálido. Pero a los dos minutos se bajó el grandote y quedamos tranquilos.

-Por cierto, en la gasolinera donde paramos al taxi, estaba estacionado un carro. Un muchacho le ponía aire a las llantas.

-La mujer que estaba adentro -con una cara de amargura que ya les cuento-, le gritó: “Oye, los cuatro tapones de las llantas estaban cuando vinimos, así que cuidado se pierden”.

-Pero no le bastó con eso, sino que se bajó del carro y empezó revisar llanta por llanta.

-Estábamos en un mall esperando a nuestro guía, cuando me dieron una ganas exageradas de orinar. Fui al baño, pero todos los urinarios estaban ocupados.

-Entonces fui al servicio y quise abrir, pero no pude, porque el llavín era pequeño. Se me ocurrió sacar una moneda, abrí y de repente escuché un grito de “Oye, que no ves que estoy c…”. Allí se me quitaron la ganas de orinar.

-Por la noche fuimos a cenar con Delmer a un restaurante de comida típica de Sudáfrica. En eso, una muchacha quiso pasar por donde estaba Delmer y no pudo.

-“Hey, me dejas pasar? Mira que con este enorme trasero que tengo, no puedo…”, le dijo a Delmer. Yo la escuché y me reí. Delmer dice que era cierto lo del trasero; yo no sabría decirles. Ya saben, mi timidez me impide ver ese tipo de cositas…

-Pinches cejas, las mías. Un árabe -con túnica y full mikis-, se detuvo a saludarme y me saludó con un “Asarama, asejeré” y se dio cuenta de inmediato de su error. “Perdón”, dijo. “Pensé que eras…”, alcance a escuchar que decía mientras se marchaba.

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19 May 2010 | 7:32 pm

No sé si Reinaldo Rueda realmente quiere seguir en Honduras, pero no lo culparía si no regresa después del Mundial.
Es que aquí jodemos demasiado. Teníamos veintiocho años sin poder clasificar al Mundial, y ahora resulta que queremos pasar a octavos, luego a cuartos, semis y final.
¡Y cuidadito quedamos subcampeones! Si es así, mejor que los jugadores y el cuerpo técnico se queden en África.
No, no, no, no. Mil veces no. Nada de segundones. Hay que ser campeones, pues cualquier otra cosa sería un fracaso.
Cosa cultural de los hondureños –no sé si en otros países son así-, los peores enemigos están en nuestra casa.

Desde aquel 14 de octubre del año pasado en que clasificamos al Mundial quedó claro que somos desagradecidos e inconformes.
¿De dónde nos salen esas ínfulas de grandeza? Pues no lo sé. Porque históricamente no encuentro mucho para que sintamos que somos mejores que los demás.
Si clasificamos al Mundial, resulta que hay que darle las gracias a un gringo. “No merecemos ir a Sudáfrica… Los ticos tenían más méritos”, argumentaron varios.
Pero sólo era el inicio. Después empezó el concierto de los idiotas. “Pavón está muy viejo, ¿a qué va?”, atacaban, refiriéndose al hombre que apareció con sus goles cuando más los necesitábamos.
Aquí les va otra de las pendejadas de algunos hondureños. Les confieso que es una de mis favoritas. “No necesitamos a David Suazo, ya está acabado”.

Y todavía hay más. “A ver si Rueda tiene los güevos de quitarle el gafete a Amado Guevara”; “¿Para qué se fueron a Alemania? ¡Como si nosotros fuésemos rubios!”; “Vamos a quedar en el último lugar”.
Cuando parece que ya no hay más en el repertorio, de repente aparece, como al conjuro de un brujo, el tema de Carlo Costly.
“Qué bárbaro el tal Rueda, que no quiere llevar al Cocherito” y “Se va a arrepentir por no convocó al mejor jugador que tenemos”.

CORAZONADA
Ayer –martes 18 de mayo-, sentí, por primera vez desde que clasificamos, una corazonada: le podemos ganar a Chile. ¡Claro que sí!
Confío en mi Selección, pero tampoco voy a apedrear a los muchachos si caen derrotados
No es conformismo. Sin embargo, creo que todo lo que venga a partir de ahora es ganancia. No somos Italia, no somos Brasil, no somos Argentina. ¿Cómo hago para meterles eso en sus cabezotas?
No hay que ponerles más presión de la que ya tienen a Rueda y a sus muchachos.
Esta generación logró romper lo que parecía una maldición: llevarnos al evento deportivo más importante del mundo.

MANICOMIO
No es fácil trabajar en Honduras.
Cualquiera enloquece con los ataques de tantos periodistas mediocres, acomplejados y mercenarios. Y de gente frustrada.
Reinado Rueda puso mucho en juego cuando aceptó dirigir a la Selección Nacional. Fue un gran sacrificio. No fue fácil. Hubo momentos duros y tensos. Envejeció. Perdió mucha paz. “Ah, pero le pagaron por eso”, saldrá diciendo Pitufo Tontín. ¿Y qué querías? ¿Qué trabajara de gratis?

Si Rueda no regresa y decide irse a otra lado (está en su derecho), habrá que darle las gracias por lo que hizo y recordarlo siempre con cariño.
Ahora la cereza del pastel. Aunque nos duela, Carlo Costly no estará en el Mundial. Suena feo, casi insensible, pero la realidad es que esa lesión le cerró las puertas.
Mientras escribía esta columna, Carlo colgaba en su twitter el siguiente mensaje: “Estoy decepcionado… Así me pagan estos cabrones”.
No mencionó nombres, pero no hay que ser muy inteligente para saber de quiénes está hablando. Costly debe resignarse y portarse a la altura. Ojalá que en su frustración no se le ocurra soltar bombas aquí y allá. Muy mal haría si actúa de esa manera.

Todas estas pequeñas telenovelas afectan a la Selección Nacional. Por eso, lo mejor que podemos hacer es darle vuelta a las páginas. Dejarnos de lloriqueos. De tanta jodedera.  
Después de una larga espera veremos un Mundial con el corazón. Nuestro equipo estará allí. Vayámonos preparando para levantarnos temprano, pongámonos la camiseta azul y blanco y pasémosla bien.
Y si quieren, pues pongan cerveza en la hielera. Y por favor, señores amargados, no me vayan a salir ahora con que las del extranjero son mejores. ¡Sólo eso me faltaba!

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8 Abr 2010 | 7:19 pm

ITALIA - FÚTBOLNo vayan a pensar que me cambié de lado, aunque quiero aclarar que no tengo nada en contra de los gays y que los respeto.
Digo esto por la fotito de Alexis Sánchez que he puesto en mi blog. Más de alguno va a pensar: “Mmm… ¿Qué ondas con este Óscar Flores? Oh, oh, querida…”.
La historia va así. El domingo encendí la tele para ver a mi querida Juventus de Turín contra Udinese. Además de la vapuleada que nos dieron (3 a 0), quedé impresionado con el chileno Alexis Sánchez.

Sánchez hizo uno de los goles del Udinese y al momento de celebrar se quitó la camisa y dejó claro que se mata en los entrenamientos.
Pero vos, mi querido lector, podés pensar: “Ah, así como él hay miles en el mundo. No tiene nada de extraordinario”.
Y tenés razón. Lo que ocurre es que quiero utilizarlo como ejemplo pues Sánchez será uno de los delanteros a los que se enfrentará la defensa hondureña el 16 de junio en el Mundial.

VIDA LOCA
Las mujeres –y aquellos a los que Ricky Martin les dio un empujoncito para salir del clóset-, dirán “Wow, ¡Qué cuerpazo, qué hombre!”.
También tienen razón. Este tal Alexis Sánchez es una bala, un tipo que no deja de correr todo el partido, una máquina.
Y aquí va mi reflexión. Algunos jugadores nuestros todavía no se han dado cuenta que dentro de apenas unas semanas estarán en el evento deportivo de sus vidas.
Uno puede distinguir lo descuidado que están cuando anotan un gol, se quitan las camisas y dejan al descubierto abdómenes grasosos que se mueven como gelatina con cada brinco.

Como aquí todos nos conocemos, poco a poco van saliendo a flote las historias de algunos seleccionados nuestros que se la pasan en discotecas, trasnochando y bebiendo.
Creen que lo que hacen queda oculto y que pueden engañarnos, pero están equivocados. Los primeros en descubrirlos son los propios aficionados (esos mismos que están en el bar en la mesa del lado o eso que se encuentran en el servicio sanitario).
Al paso que vamos, iremos a dar de narices al Mundial, pues allí nos enfrentaremos a jugadores que, además de ser fueras de serie, se cuidan y llevan una vida de monja.

EL GORDITO
“Ah, pero Chile tiene al Chupete Suazo y es gordito”, podrán argumentar algunos de los lectores de este blog (muchos de ellos mexicanos y ticos a los que ya les tengo un gran cariño a pesar de las mentadas de madre), pero hay que ver que estamos hablando de un delantero que basa su juego en su rapidez mental, en un desmarque letal y una puntería capaz de meter el balón en uno de los agujeros de la Luna.
La falta de disciplina, el conformismo y las parrandas sólo llevan a una cosa: al fracaso. Por eso es que considero prudente que el cuerpo técnico que encabeza Reinaldo Rueda sea duro con los irresponsables.

Si es necesario que Rueda haga que ruede una cabeza –me salió rimado, ¿verdad?-, pues que así sea. Pero no puede seguir tolerando esta situación vergonzosa de al menos cuatro integrantes de la Selección Mundialista de Honduras.

Claro, tenemos casos de jugadores que se cuidan. Solamente por mencionar algunos: Maynor Figueroa, Donis Escober, Wilson Palacios, David Suazo y Julio de León, Hendry Thomas…
(Les pido disculpas a otros seleccionados que se cuidan y que no menciono en la lista anterior).
Yo sé que muchos aficionados hondureños pueden confirmar lo que estoy escribiendo.
A ellos les quiero contar lo que le ocurrió a Ronaldinho hace unos meses cuando llegó en horas de la madrugada a una discoteca de Milán.
“Sos el mejor”,
le dijeron unos hinchas que dejaron de bailar para saludar a quien alguna vez fuera el mejor jugador del mundo.

Y agregaron: “Somos seguidores del Milán y por eso te queremos pedir que te vayás a tu casa a descansar”. Y de la manera más cordial lo invitaron a marcharse. (A Ronaldinho no le quedó de otra que irse).

PASAME LA BOTELLA
No somos favoritos para pasar a la siguiente ronda. Muy pocos dan un peso por nosotros. Yo sí creo que podemos llegar a octavos, pero eso lo veremos a las tres horas de las verdades: Chile, España y Suiza.
Pero mientras llega ese momento, nuestros seleccionados tienen que cuidarse. Esto que están haciendo les pasará factura frente a millones espectadores. 
Los jugadores pueden hacer lo que les dé la gana cuando regresen del Mundial. Y si le ganamos a España -¿Por qué no?-, todos nos podemos poner un buen “pijín”, como se dice en catracho bien hablado.
Y es más: yo invito a los jugadores a su regreso a la primera ronda de cerveza. Hip, hip, hip…

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8 Mar 2010 | 11:14 pm

Acaba de terminar Tom y Jerry y empiezo a cambiar de canales. De repente me detengo en TV Chile.
Quedo atrapado por las imágenes de las casas derrumbadas que van apareciendo en la pantalla.
Las filas interminables de damnificados que llegan a los supermercados y a las gasolineras son conmovedoras.
“No tengo leche ni pañales para mi bebé desde hace cinco días”, dice una muchacha, mientras llora frente a las cámaras.

Y pienso en mi hijo. Y se me empieza a partir el alma. Trato de poner otro programa, pero me detengo.
Si ellos están enfrentándose con valentía a los estragos de uno de los terremotos más destructores en la historia, lo menos que puedo hacer es solidarizarme y aguantarme. Pongo el control sobre una mesa.
“Algo es algo, ¿verdad?”, dice un señor que acababa de recibir arroz y pan de la Fuerza Aérea Chilena.
Y se pone a llorar y entonces ya no aguanto más. Durante media hora he tratado de evitarlo, pero me es imposible. Lloro, lloro por lo que les pasa a mis hermanos chilenos.

UN GRAN PUEBLO
Nunca he estado en Chile. Sin embargo, lo conozco por los poemas de Neruda, por la música de Víctor Jara y Violeta Parra, por el Condorito –mi historieta favorita junto a Mafalda-, y porque lo vi luchar heroicamente contra la dictadura de Pincochet.

Lo que son las cosas. Hasta hace unos días se la traíamos jurada a los chilenos. Hablo, claro está, a nivel futbolístico. Aclaro, para evitar tergiversaciones.
Y hablábamos del juego del 16 de junio en Nelspruit, el día de nuestro debut en el Mundial.

“Si le ganamos a Chile… ¡Pasamos a la siguiente ronda!”. Así era más o menos el comentario generalizado en Honduras.
Pero ahora eso ha quedado en segundo plano. Como que da cosa hablar del partido, mientras un pueblo se pone de pie en medio de los escombros.
Ya habrá tiempo de eso. Quedan muchos días para que llegue el momento de vernos en la cancha.
(Y ojo, que ese día nos enfrentaremos a un equipo bravo que tratará de inyectarles ánimos a su pueblo a través del fútbol).
Sí, ya habrá tiempo de hablar del Chupete Suazo, del loco de Bielsa, de Matías Fernández…
Y de lo que debemos hacer los hondureños para tratar de hacerle daño a la poderosa selección de la Roja, segundo lugar en la eliminatoria de América del Sur.

MIS MEJORES DESEOS
Sé que Chile se levantará y volverá a convertirse en el país más próspero de Sudamérica.
De eso no tengo ninguna duda. Ese pueblo tiene demasiado corazón para dejarse abatir. No hay terremotos ni tsunamis que lo puedan doblegar.

Hace doce años, mi país fue devastado por un huracán. Quedamos casi en las ruinas. Sufrimos. Lloramos. Sentimos que todo estaba perdido… Pero nos pusimos de pie. Y aquí estamos.
Por eso siento un poco lo que ustedes están sufriendo. Por eso entiendo su dolor. Por eso me solidarizo con ustedes.

Y que me perdonen los chilenos por mi atrevimiento de robarle un par de versos al maestro Neruda.
“Puedo escribir los versos más tristes esta noche… Escribir, por ejemplo, ‘La noche está estrellada y tiritan, azules, los astros a lo lejos’. El viento de la noche gira en el cielo y canta”…
Y yo, que de poeta no tengo ni un pelo, le agrego: “Sí, canta, porque allá en el sur hay un pueblo que se levanta”…

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11 Feb 2010 | 8:05 pm

Siempre me han llamado la atención esos anuncios que dicen “Buscamos trabajadores que no sean mayores de 25 años, excelente presentación y bla, bla, bla”.
En realidad quieren decir: “Queremos contratar una muchacha guapa, con tremendo trasero y dispuesta a quedarse hasta altas horas de la noche con el jefe, especialmente cuando ya no hay nadie más en la oficina”.
Si allí es un delito ser viejo, en el fútbol hondureño es todo lo contrario: lo malo es que un futbolista sea joven.
El caso de Fredixon Gerardo Elvir es el más reciente de lo que se ha convertido en una especia de cacería de brujas.

CRIMEN Y CASTIGO
Fred, como le llaman en la Travesía, un barrio pobre y olvidado de Tegucigalpa, hizo su debut un miércoles y anotó el gol con el que el Olimpia le empató al Vida en La Ceiba.
Como es natural, DIEZ quiso contar su historia y fuimos a su casa, que es pequeña y triste. Estaba en la cocina de la abuela, sonriente, feliz, lleno de ilusiones.

Fue portada y eso molestó a Carlos Restrepo, el entrenador del Viejo León, quien acusó a la prensa de perjudicar a los jóvenes con ese tipo de reportajes.
Entonces, apenas cuatro días más tarde, un domingo por la tarde, Fredixon no apareció siquiera entre los suplentes ante el Real España.
Como recuerdo de su debut andaba un corte a la rapa –los jóvenes son sometidos a este rito en algunos equipos-, y lo encontré en el sector de silla del estadio Nacional. Se le notaban unas ganas bárbaras de jugar.

Además del gol que hizo en su primer juego en Liga Nacional, había tenido la osadía de decir que “Ahora voy por el España”.
¿Y qué querían que dijera? ¿Por qué mejor no aplaudimos las pelotas que tiene este muchacho para hablar así? ¿Por qué es malo ser irreverente?

O’REI
Con el perdón del señor Restrepo, y de las demás personas que piensan igual, eso de andar diciendo que la prensa arruina a los futbolistas es una tontería que ha sido desvirtuada mil y una veces a través de la historia.
Pelé tenía sólo diecisiete años cuando fue campeón del mundo (apenas un año antes había usado su primer pantalón, un regalo de su entrenador). Nacido en la miseria  y sin educación, subió desde lo más bajo y triunfó.

Todavía era un jovencito imberbe y ya aparecía en todos los periódicos y revistas de Brasil. ¿Le afectó la fama?
Jugadores como Maradona, Zidane, Raúl González, Carlos Tévez y Ribery, por mencionar sólo algunos casos, son similares a los de Pelé.
Crecieron con limitaciones y lograron imponerse a todo lo que encontraron en el camino: pobreza, adulaciones, malas influencias y, claro está, a las portadas de los periódicos.
¿Es que acaso hay alguna diferencia entre el barrio de Fiorito, donde nació Maradona, al de la Travesía, donde vive Fredixon?

WILSON Y DAVID
Si no están convencidos con los ejemplos internacionales que mencioné arriba, pues utilizaré unos cuantos güirros (es decir niños, porque seguro que más de algún mexicano o tico metiche andará por aquí y mejor le explico), para ver si les abro los ojos a los que les joroban la vida a los jóvenes futbolistas hondureños.
Wilson Palacios tenía apenas dieciséis años al momento de debutar en Liga Nacional.

La nueva joya fue aplaudida desde un inicio por todos, fue entrevistado, salió en las primeras planas, firmó miles de autógrafos, en fin… ¿Lo mareó la fama? ¿Lo “arruinaron” los reportajes? La respuesta es obvia: no.
¿Escondió Julio González, entrenador del Olimpia en 1999, a David Suazo después de que éste tuviera un debut de ensueño ante Motagua?
Ese mismo año, a la edad de diecinueve, David salió rumbo a Italia. Allá lo estaba esperando la gloria.
Carlos Pavón y Julio César de León son dos ejemplos más de futbolistas que lucharon contra viento y marea y triunfaron.

Lo equipos hondureños deben brindarles asesoría con psicólogos profesionales a sus jugadores en lugar de buscar culpables en otros lados.
Si alguien no asimila verse en una paginita a todo color, ¿qué se puede esperar de él si le toca jugar en un estadio con cuarenta mil aficionados?
Alguien triunfa como futbolista “a pesar de la prensa”. ¿Por qué? Gracias a su talento, a su carácter, a sus habilidades, a su disciplina…

PRIMITIVO
En Honduras les da miedo darles oportunidades a los jóvenes. Solamente el maestro Chelato y Ramón Maradiaga son excepciones, pues siempre les abren las puertas a los jóvenes.
Pero otros prefieren mil veces contratar extranjeros malos y cerrarles la oportunidad a muchachos como Fredixon Gerardo Elvir, Anthony Lozano y Ángel Castro.

¿Qué van a fallar? Claro que sí. Y no sólo una vez. Será una tras otra. Pero, ¿acaso no es así como uno aprende?
Yo recuerdo a un muchacho de pelo afro que apareció allá por 1991. Tenía las piernitas flaquitas y la gente lo silbaba porque fallaba increíblemente frente al marco.
No sé si usted ha oído hablar de él. Se llama Wilmer Velásquez y llegaría a convertirse en el máximo goleador en la historia del fútbol hondureño…

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4 Ene 2010 | 7:15 pm

Estaba a punto de terminar mi primer artículo del nuevo año cuando me llegó la noticia del asesinato de Carlos Garmendia.
Quedé helado. Primero me aferré a la esperanza de que se tratara de una equivocación.
Había desaparecido desde el 31 de diciembre mientras se dirigía a casa de sus padres a celebrar el fin de 2009.
Unas horas más tarde me confirmaron que el cuerpo que habían encontrado en unos matorrales era el de Carlos.

ASÍ ERA ÉL
Apenas lo traté unas cinco veces en mis visitas esporádicas a la sala de redacción de DIEZ en San Pedro Sula (Carlos era corrector de fotografías).
Lo que recuerdo de él es que solamente se reía cuando yo me ponía a bromear y a decir disparates con sus compañeros.
Pero hay veces que uno no debe tratar con frecuencia a alguien para hacerse una idea de cómo es.
En el caso de Carlos –o Garmendia, porque siempre lo llamé por su apellido-, sobresalía por su disponibilidad al trabajo.
No era malicioso y sí servicial. Nunca decía que no. Dispuesto. Agradable. En otras palabras: un excelente profesional.

Y con su muerte aparecieron otros datos que me terminan de confirmar que se trataba de una gran persona.
No tenía vicios y, a sus veintidós años, compaginaba el duro trabajo del periodismo con sus estudios de Ingeniería.
Apenas unas horas antes de morir escribió en Facebook: “Tengo que ir a darle el abrazo de fin de año a mi vieja”.

GRAN FUTURO
Se trataba de un joven con aspiraciones de superación. Tenía metas y sueños, y luchaba duramente por ellos.
También me he enterado que usaba con frecuencia la frase guevarista de “Hasta la victoria siempre” y que se autodefinía como ñurdo (es decir, de ideología izquierdista).
Además de dolor y tristeza, su asesinato –cobarde, cruel, despiadado-, me ha provocado indignación.
Quienes lo mataron por robarle su motocicleta, billetera y celular, no son más que unos perversos, unos mal nacidos que deberían estar en la cárcel.
No lo hicieron porque son pobres (una motocicleta no saca a nadie de la miseria). Lo hicieron simple y sencillamente por maldad. Y porque no tienen valores de ningún tipo.

¡ALTO YA!
Es una pérdida de tiempo pedirles a las autoridades policiales que capturen a los responsables de este asesinato.
Incluso cuentan que alguien que fue testigo del momento en que asaltaban a Carlos puso la denuncia en una posta policial y los agentes no actuaron como uno espera que lo hagan en esa clase de circunstancia.
Si fue así, los superiores de estos policías deben abrir una investigación y deducirles las responsabilidades del caso.
Ya es tiempo que en este país terminen la impunidad con la que actúan los delincuentes y la apatía –o complicidad-, de los que están llamados a combatir a los antisociales.

Casi puedo asegurar que los asesinos nunca se arrepentirán. Quizás nunca sean atrapados. Pero una cosa es segura: algún día le rendirán cuentas a Dios, y como bien sabemos, Él no se deja sobornar de nadie.
A pesar de que no fuimos más que compañeros de trabajo, lo que le ocurrió a Carlos Garmendia me ha hecho llorar de tristeza.
Su muerte deja un gran vacío en DIEZ, en su familia, en su país. No podemos hacer nada ya por él, más que recordarlo con cariño.

SU EJEMPLO
Y si algo le podemos sacar a esta historia tan triste, esto es que nos sirva de reflexión.
Lo que quiero decir es que si a Carlos lo recordamos como una gran persona, es porque realmente lo era. No ocurre que lo decimos por su fallecimiento, ni por quedar bien.
Para sus padres y hermanos, a pesar del dolor que sienten, es algo bello que hablen bien de Carlos (y que ellos sepan que lo que escuchan es verdad).
Hay veces que se nos olvida que hoy puede ser nuestro último día. Suena trágico, pero así es.
Y nos comportamos como tontos y les hacemos la vida imposible a los demás (familiares, compañeros y amigos), por mezquindad, egoísmo o simplemente para demostrar que “Yo tengo poder”.

Carlos hizo muchas cosas en su vida para que podamos hablar bien de él, pero conozco a muchos que se empecinan en hacer –no sé por qué razones-, precisamente lo contrario.
Y cuando mueren, nadie los recuerda ni como buenos jefes, ni como buenos amigos, ni como buenos familiares.  ¿Qué se creen? ¿Qué nos creemos? ¡Buena pregunta!
Estoy a punto de terminar este artículo y se me hace casi imposible aceptar que Carlos Garmendia ha muerto…

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28 Dic 2009 | 5:47 pm

portada-wilson1El lunes por la noche, mientras lanzábamos ideas para hacer la portada del diario, se nos ocurrió jugarles una broma a nuestros lectores por aquello del Día de los Inocentes.

Aunque teníamos algunas dudas, al final cruzamos los dedos y decidimos salir a la calle con una primera plana en la que aparecía una foto del mejor jugador hondureño de la actualidad y el título “¡Real Madrid ficha a Wilson!”.

Adentro, en la página dos, hacíamos la aclaración que se trataba de las puras ganas de fregar.
“Lo pensamos una y otra vez antes de hacerte esta broma. Pero como sabemos que los futboleros tenemos sentido del humor, hicimos la portada de hoy con la única intención de tomarte el pelo”, advertimos.
Y agregamos: “Wilson sigue en el Tottenham, aunque estamos seguros que dentro de poco estará en uno de los grandes de Europa. Tiene calidad de sobra”.
“Pero mientras ese momento llega –seguimos aclarando-, nosotros nos carcajeamos de la broma de hoy. No lo tomés a mal. Llamá a tus amigos y desquitate con ellos. Fuera de la portada, lo demás es de la vida real. A partir de mañana volvemos con las portadas serias. ¡Que conste!”.

APLAUSOS Y…
Fue una especie de experimento y me fui a la casa con ese cosquilleo que da cuando uno sabe que ha hecho una picardía.
Una de dos: o el invento tenía impacto o iban a salir algunos acusándonos de pocos serios por recurrir a una broma de mal gusto para vender (aunque la venta nunca fue nuestro objetivo principal).
¿Y qué creen? ¡Pues que no fue una de dos, sino dos de dos! Pues eran las once de la mañana y ya no había un ejemplar de DIEZ en la calle –según palabras de los gerentes de Circulación de San Pedro Sula y Tegucigalpa-.

Pero a esa misma hora, algunos compradores, al darse cuenta del engaño, nos mentaron la madre, mandaron correos pidiendo una explicación y amenazaron con “No volver a comprar este periódico poco serio”.
Fuera de eso, a la única persona que le pediré disculpas es a Wilson Palacios, porque en ningún momento quisimos ofenderlo ni burlarnos de él.
Es más: cuando estábamos montando la portada comentamos que Wilson jugará dentro de poco en alguno de los poderosos de Europa.
Algunos se preguntarán: “¿Wilson al Madrid?”. Yo les respondo con otra interrogante: “¿Por qué no?”.
Y si no es el Madrid, pueden ser Manchester United, Chelsea, Inter, Juventus… No tendría nada de sorprendente que estos clubes pongan la mirada en él.
Grandes entrenadores como Arsene Wenger y Alex Fergusson han elogiado el juego del ex volante del Olimpia, y en su equipo actual, el Tottenham, saben que es cuestión de tiempo antes de que acabe fichando para un grande.

CONCLUSIONES
¿Me arrepiento de lo hecho? Claro que no. ¿Entiendo a los que se molestaron? ¡Por supuesto!
Pero si me dan a escoger entre una cosa y otra, me quedo con la broma. Hay veces que es saludable ser menos acartonados, menos rígidos.
El 28 de diciembre –Día de los Inocentes-, es una fecha de tradición en Latino América.
Entre las muchas costumbres de esta celebración está la de hacerles bromas a los demás y engañarlos.

Si lo comparamos a los engaños a los que hemos sido sometidos por los que se han convertido en presidentes del país, lo de la portada es realmente una inocentada de niños.
Digamos que tan inocentes como los que compraron el diario con la portada que aseguraba que el Real Madrid acababa de fichar a Wilson Palacios…

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23 Nov 2009 | 8:59 pm

Yo también le hubiera metido la mano al balón. No tengo ningún reparo en aceptarlo. Pues no soy un falso moralista.
El fair play, en el fútbol, es una hipocresía. En la vida, eso ya es otra cosa. Aquí sí hay que jugar limpio.
La cancha tiene espacio suficiente para los virtuosos, para los duros, para los que son todo corazón, para los que pegan duro, para los caballeros, para los astutos, para los tramposos…
No creo que alguien que sea violento dentro de la cancha lo sea fuera de ella. Tampoco que un tramposo –de esos que quieren ganar a como dé lugar-, sea una amenaza una vez que el partido llega a su fin.
(Además, conozco personas que son caballerosas para jugar, pero que de lunes a viernes se enriquecen deshonestamente. ¿Y entonces en qué quedamos?).

¡VAYA ESCÁNDALO!
Francia está en el Mundial gracias a una viveza de Henry. ¿Una trampa? Tal vez. Pero, ¿quién estará en Sudáfrica?
Para mí, eso es lo que realmente vale. A los irlandeses de nada les sirvió su moralidad y se quedaron fuera. 
No veo el escándalo. Los que perdieron tiene razón de quejarse, pero tampoco es para retratar a Henry como el peor ser humano de la actualidad (hizo más daño el que estaba ante de Obama en la Casa Blanca).

En mi lista de ídolos están Zinedine Zidane –un artista-, y Paolo Montero –un carnicero-. O, para ponerla a la hondureña, me gustaba la fineza del Nene Obando, así como la dureza de Juan Castro.
Da risa, sinceramente, que hasta los políticos hayan salido de sus guaridas para criticar a Henry.
“Oh, no, ¿cómo es posible que haya hecho eso?; “Debería hincarse y pedir perdón”; “Ese muchacho es un buen ejemplo de la pérdida de valores”, dicen.
Ellos, los expertos en las zancadillas, los saqueadores del dinero del pueblo, los maestros del fraude y de la mentira, se rasgan las ropas por lo que ellos llaman “una vergüenza”.

BIEN, DOLMO
¿Recuerdan aquella jugada famosa de Dolmo Flores ante Costa Rica en la eliminatoria para el Mundial de Estados Unidos 94?
El balón salió claramente por la banda, pero Dolmo, un pícaro que aprendió bien las lecciones del barrio, se hizo el desentendido, siguió corriendo, centró y Juan Flores anotó el gol.
Esa noche ganamos en gran medida por la viveza del mejor puntero izquierdo que ha dado Honduras.
¿Y qué hicimos los hondureños? Pues celebramos, mientras nuestros rivales, además de llorar por la derrota, acusaban a Dolmo de tramposo…

Yo celebro la astucia, la picardía, la malicia (pero en el fútbol)… Los acartonados no van conmigo.
Me encantan los goles espectaculares –como el de Maradona ante los ingleses en el 86-, así como aquellos que son “ilegales”… como el del mismo Maradona, con la mano, ante los ingleses en ese partido del 86.
Ya lo dice Jorge Valdano: “Cada vez que voy a Inglaterra, los periodistas y sus aficionado me recuerdan el gol de Diego con la mano; lo raro es que nunca me hablan del segundo, cuando deja a seis rivales en el camino y mete el gol”.

OTRAS MANOS
Siempre es preferible ganar lo más limpio que se pueda, pero si no se puede, pues ni modo. Otra vez será… Yo meto la mano y gano.
Las trampas son parte del fútbol. Las polémicas le dan vida, dan de qué hablar, generan debates sin fin. Le ponen pimienta al deporte más bello del mundo.
No nos pongamos sentimentales. El gane de Francia no es ninguna injusticia. Injusticia es que aquellos que meten las manos y le roban al pueblo anden libres por allí con sus caritas inyectadas de botox…

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